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Fue un 27 de diciembre cuando, en una agraciada mañana, nos dispusimos para disfrutar, un año más, de nuestra tradicional acampada de Navidad. Allí estabamos todos, la manada, la tropa y la esculta, con tres grandes días por delante.
Nos tocó un simpático busero, que no dudó en parar el tráfico de la villa de Miño mientras descargábamos los bártulos del bus, y seguidamente dispusimos todo lo necesario para dirigirnos hacia la casa de las monjas de la Compañía de María en donde nos hospedaríamos los tres días siguientes. En cuanto llegamos todo procedió como de costumbre: unos juegos al principio, las tradicionales normas y cada uno con su rama para comenzar con las actividades. La primera noche trajo consigo el primer Consejo de la Roca de la Ronda para la manada mientras que la tropa se divirtió con unos juegos preparados por sus scouters. Los mayores, la esculta, estuvieron ocupados con una reflexión.
El segundo día nos preparó una no muy grata sorpresa, mucha lluvia, lo que nos obligó a no salir de la casa en toda la mañana, y aprovechamos para realizar actividades de interior, como la manada, que aprendió nudos en un taller de cabullería o la tropa, que realizó otra clase de juegos. La comida deparó unos deliciosos “spaguetti a la boloñesa”, no porque quien escribe los haya preparado, sino porque así se lo hicieron saber no pocos comensales. Esa tarde la manada vivió inmersa en una dura competición en la que todas las seisenas se esforzaron al máximo, y terminamos todos juntos preparando una inocentada a la esculta, no por menos era el día de los santos inocentes. Esa noche estuvo protagonizada por el “Xmas Happening”, o fiesta navideña, que ofreció los más variados espectáculos, desde un furor hasta una serie televisiva, para acabar con unos pinchos navideños antes de proceder a ejecutar las inocentadas.
La última mañana nos tenía prepadaro un hermoso día para despedir a la villa de Miño, un día lleno de prisas, de escobas, cubos de limpieza y batidas, que nos sirven para “dejar el sitio mejor de como lo encontramos”, como dijo B.P., tras lo cual procedimos a las revisiones, cerrar con llave, y poner fin a la acampada de Miño 2004, que ya es historia.
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