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Este sábado la manada del Grupo se fue de marcha. El lugar
escogido fue el Parque
del Pasatiempo de Betanzos. Eran las 10:30 cuando 14 lobatos
y 3 Viejos Lobos nos disponíamos a pasar un día estupendo.
El tiempo, ese gran temor que siempre tenemos en las marchas, acompañaba,
gracias a lo que se conoce como el veranillo
de San Martín.
Salimos
a la hora prevista, once de la mañana. Un olorcillo invade
el autobús... ¿quién se trajo tortilla? Cuarenta
minutos más tarde desembarcábamos en Betanzos. Mochilas
al hombro y empezamos a caminar hacia el Parque. Guía Baloo.
Media vuelta, es por el otro lado.
En
cuanto llegamos al Pasatiempo, vimos a la esculta, que estaba reunida.
Nos acercamos para saludarles y nos pusimos a jugar, que ya teníamos
ganas. Empezamos con el famoso "El lobo y las ovejas",
con el que nos lo pasamos casi tan bien como el grupo de 20 visitantes
del Parque que no perdió detalle del juego, observando cada
movimiento como si de un Dépor-Real Madrid se tratara.
Y de repente, oímos a Brais gritar: "¡¡Vivan
los novios!!". Efectivamente, una pareja de novios acababan
de entrar por la puerta para hacer el tradicional reportaje fotográfico.
Y Brais vuelve a gritar: "¡¡Vivan los novios!!",
y ahora que ya estábamos preparados, respondemos todos: "¡¡Vivan!!".
Después, a petición popular, nos dirijimos hacia
el Laberinto, donde los Viejos Lobos seguimos el recorrido, pero
los lobatos decidieron buscar atajos para poder desplazarse libremente
por toda la zona, sin tener que seguir el camino marcado. Una vez
visto el recorrido, tocaba correr. Sara hizo de fugitiva durante
un buen rato, y cogerla fue una tarea imposible.
Y
ya tocaba descansar un poquillo... Nos sentamos a la sombra para
charlar, y fue en ese momento cuando se unió a la manada
un nuevo lobato, Jorge. Acto seguido fuimos a la explanada de la
entrada para hacer un pequeño Gran Juego, y aprovechando
que estábamos dos secciones juntas, los lobatos y los escultas
se dividieron en dos familias. El objetivo, rehacer su árbol
genealógico. Para lograrlo tenían que superar varias
pruebas: hacer una danza, el pañuelo, las películas,
pelea de gallos, perseguir a Akela por todo el Parque...
Y llegó la hora de la comida. Aquí, poco que comentar,
ya que es el momento del día en el que la manada menos habla
y apenas se mueve.
Después de un poco de tiempo libre, nos reunimos para hablar
del Festival de Navidad. Cada seisena pensó algunas ideas
y las puso en común. Para la próxima reunión
hay que llevar las ideas más pensadas para poder elegir la
actuación que queremos hacer.
Y por último, la visita a las cuevas. Armados con nuestras
linternas, cruzamos por el puente a la zona antigua.
Esta
vez guiaba Claudia, que decidió acceder a las cuevas por
la entrada principal. Una vez dentro, Baloo sacó a relucir
su espíritu aventurero, y, poniéndose al frente de
la expedición, nos llevó por un maravilloso recorrido
donde por momentos tuvimos que apoyarnos en las paredes, andar despacio
para no resbalar, agacharnos debido a la altura de las cuevas, retroceder
por haber llegado a una cueva sin salida... Todo para salir por
el lado contrario por el que entramos. Después subimos a
ver el León y a observar todo el Parque desde allí
arriba.
Y una vez visto todo, regresamos a la entrada del Pasatiempo, donde
nos encontramos con la Esculta para irnos a Betanzos a coger el
autobús que nos trajo de vuelta a Coruña.
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